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Entrenamiento

Correr a partir de los 60: cómo adaptar tu entrenamiento para seguir mejorando

Corredor de más de 60 años en un rodaje suave por un camino forestal

Sí, puedes seguir corriendo a partir de los 60 y seguir mejorando, sobre todo si empezaste tarde o nunca has seguido un entrenamiento estructurado. Pero a partir de los 60, la bajada del VO2máx y de la fuerza se nota más: tu entrenamiento tiene que ser más preciso. Mantén algo de intensidad, convierte la fuerza y el equilibrio en una verdadera prioridad y deja más espacio a la recuperación.

La respuesta en breve

  • Correr a partir de los 60 sigue siendo beneficioso y se puede seguir progresando, sobre todo si empezaste tarde.
  • Las series no están prohibidas: bien preparadas, ayudan a mantener el VO2máx, incluso después de los 70.
  • El trabajo de fuerza y de equilibrio se vuelve tan importante como la propia carrera.
  • Espacia más tus sesiones duras y programa semanas de descarga con más frecuencia.
  • Complementa con bici, natación o elíptica para mantener el volumen con menos impacto.
  • Revisa tu salud cardiovascular con tu médico, sobre todo antes de entrenar a alta intensidad o competir.
Índice
  1. ¿Se puede seguir mejorando corriendo a partir de los 60?
  2. Los 60: ¿qué pasa realmente?
  3. ¿Cuánto correr a partir de los 60?
  4. ¿Hay que dejar las series a partir de los 60?
  5. Fuerza y equilibrio: la prioridad a partir de los 60
  6. Recuperación: cambiar de ritmo
  7. Ejemplo de semana tipo para un corredor de 60 años
  8. Errores frecuentes a partir de los 60
  9. Preguntas frecuentes sobre correr a partir de los 60
  10. Conclusión
  11. Fuentes

¿Se puede seguir mejorando corriendo a partir de los 60?

Sí, pero «mejorar» no significa lo mismo para todos. Si empezaste a correr a los 55, todavía tienes margen de verdad: tu resistencia, tu zancada y tu gestión del ritmo pueden mejorar durante varios años, más deprisa de lo que la edad te hace perder terreno. Batir tu marca en 10 km a los 62 es perfectamente posible.

Si llevas treinta años corriendo y tus mejores marcas son de cuando tenías unos 35, el objetivo cambia. Puedes buscar tus mejores tiempos desde los 60, descubrir el trail o una nueva distancia, o comparar tus tiempos con los coeficientes de edad (age grading), que miden un rendimiento en relación con tu categoría. En maratón o en ultra, la experiencia compensa además parte de las pérdidas: se sale más prudente, se come y se bebe mejor y se gestionan mejor los malos momentos.

Las categorías de edad también te ayudan. En atletismo máster compites en la categoría M60 (hombres) o W60 (mujeres) de 60 a 64 años, luego en M65 o W65 de 65 a 69, y así sucesivamente por tramos de cinco años. Y si buscas inspiración, echa un vistazo a los récords del mundo por categoría de edad homologados por World Masters Athletics: muestran hasta dónde puede llevarte el entrenamiento a los 60, a los 70 y mucho más allá.

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Los 60: ¿qué pasa realmente?

Quizá hayas oído hablar del estudio de Stanford que describe dos «oleadas» de envejecimiento, hacia los 44 y hacia los 60. Sus autores siguieron a 108 personas de 25 a 75 años y observaron que muchos marcadores biológicos no evolucionaban de forma lineal (Shen et al., 2024). Cuidado con los atajos: el estudio no medía el rendimiento deportivo, y algunos de sus análisis se han cuestionado después. No dice que tu VO2máx vaya a desplomarse el día que cumplas 60.

En el deporte, los estudios con atletas máster sí muestran que el rendimiento de resistencia suele bajar más deprisa a partir de los 60 (Tanaka y Seals, 2008). Hay tres motivos principales:

  • El motor cardiovascular. La frecuencia cardiaca máxima sigue bajando, el corazón envía algo menos de sangre a los músculos en el esfuerzo máximo y el VO2máx disminuye.
  • La fuerza. Hacia los 75 años, una revisión de referencia observa una pérdida de alrededor del 0,6 al 1 % de masa muscular al año, pero del 2,5 al 4 % de fuerza al año (Mitchell et al., 2012). Estas medias se refieren a personas poco entrenadas; un corredor que hace fuerza pierde mucho menos.
  • La recuperación. Muchos corredores necesitan un día más entre dos sesiones duras, aunque las diferencias entre personas siguen siendo muy grandes.

Una buena noticia: la economía de carrera, es decir, la energía que gastas a un ritmo determinado, no parece empeorar con la edad en los corredores de competición (Quinn et al., 2011, resumen del estudio). Tu zancada sigue siendo eficiente; lo que hay que mantener es el motor y la fuerza.

¿Cuánto correr a partir de los 60?

No existe un volumen máximo ligado a la edad. Un corredor de 63 años que lleva veinte corriendo puede asumir cuatro o cinco sesiones por semana y preparar un maratón. Un principiante de la misma edad empezará con tres sesiones, a veces alternando caminar y correr. Lo que marca tu límite es tu capacidad de recuperación y tu historial de lesiones.

Dos palancas te ayudan a mantener el volumen sin sobrecargar tus articulaciones. La primera: hacer la mayor parte de tus salidas a ritmo suave, a un ritmo al que puedas hablar. La segunda: el entrenamiento cruzado. Una salida en bici, una sesión de natación o de elíptica mantiene tu sistema cardiovascular con mucho menos impacto que una salida a correr. Sustituir una de cada cuatro sesiones de carrera por bici suele ser un buen término medio.

Las recomendaciones de la OMS para mayores de 65 años van en la misma línea: además de la actividad de resistencia, aconsejan una actividad variada que haga hincapié en el equilibrio y la fuerza, al menos tres días por semana (Bull et al., 2020).

¿Hay que dejar las series a partir de los 60?

No, y probablemente sea la idea preconcebida que más caro sale a los corredores veteranos. Si eliminas toda la intensidad, dejas que tu VO2máx baje más rápido de lo necesario. Para un corredor sano, los esfuerzos intensos bien dosificados siguen siendo la mejor forma de mantenerlo.

El estudio noruego Generation 100 lo ilustra bien. Durante cinco años, 1567 personas de 70 a 77 años se repartieron en tres grupos. Uno hacía dos veces por semana una sesión de 4 × 4 minutos a alrededor del 90 % de la frecuencia cardiaca máxima, tras 10 minutos de calentamiento. Al cabo de cinco años, ese grupo tenía un VO2máx ligeramente superior al de los otros dos (Stensvold et al., 2020).

El estudio no mostró diferencias significativas de mortalidad entre los grupos, pero confirma que un entrenamiento intenso es posible y útil mucho después de los 60. Un metaanálisis de 44 ensayos en mayores de 60 años va en la misma dirección (Liang et al., 2024).

A los 60 como a los 70, la intensidad se prepara:

  1. Calienta a fondo. De 15 a 20 minutos de trote muy progresivo, algo de técnica de carrera o movilidad y luego unos progresivos antes de la primera repetición.
  2. Una sesión intensa por semana suele bastar. Si haces dos, deja al menos 72 horas entre ellas.
  3. Prioriza lo controlado sobre lo máximo. Repeticiones de 3 a 4 minutos «duras pero sostenibles», o series cortas (de 30 segundos a 1 minuto) sin sprintar a tope, son más fáciles de asimilar.
  4. Fíate de tus mediciones, no de las fórmulas. Las fórmulas de frecuencia cardiaca máxima del tipo «220 menos la edad» son muy imprecisas a nivel individual. Basa mejor tus ritmos en una prueba reciente: puedes recalcular tus ritmos a partir de tu VAM.

Si vuelves tras un parón largo, reconstruye primero varias semanas de rodajes suaves antes de reintroducir la intensidad. Y antes de volver a las sesiones intensas o a la competición, consulta con tu médico: un electrocardiograma en reposo, o incluso una prueba de esfuerzo según tus antecedentes y tus factores de riesgo.

Las guías europeas de cardiología del deporte recomiendan una evaluación adaptada al perfil de cada persona (Pelliccia et al., 2021). Dolor en el pecho, mareo, palpitaciones o falta de aire inusual: paras y consultas.

Un plan que parte de tu nivel actual. RunMotion Coach adapta el número de sesiones, los ritmos y la progresión a tu perfil y a tu objetivo, y ajusta tu plan según tu evolución. Prueba la app gratis durante 7 días.

Fuerza y equilibrio: la prioridad a partir de los 60

A partir de los 60, el trabajo de fuerza ya no es un complemento: forma parte de tu entrenamiento. Limita la pérdida de fuerza, protege tus tendones y tus huesos y te mantiene el empuje en las subidas. Y el músculo sigue siendo capaz de adaptarse a cualquier edad: nunca es tarde para empezar.

Apunta a dos sesiones de fuerza por semana de 20 a 30 minutos: sentadillas (hasta una silla al principio si hace falta), zancadas, subidas a un escalón, elevaciones de talones, puente de glúteos y core. Empieza con tu propio peso y aumenta poco a poco la dificultad con gomas elásticas o mancuernas. Si tienes acceso a un gimnasio, que te guíen al principio te ayudará a cargar más sin lesionarte.

Para empezar sin preguntarte qué hacer, RunMotion Coach cuenta con un módulo completo de fuerza, con sesiones con tu propio peso o con pesos ligeros.

Añade unos minutos de equilibrio casi todos los días: mantenerte sobre una pierna mientras te lavas los dientes, caminar talón-punta o hacer apoyos a una pierna sobre una superficie algo inestable. Es una mejora directa de tu estabilidad en senderos y bajadas, y una verdadera protección contra las caídas. También es lo que recomienda la OMS para los mayores de 65 años.

Recuperación: cambiar de ritmo

A partir de los 60, la recuperación suele convertirse en el factor limitante. Algunos ajustes marcan una gran diferencia:

  • Espacia las sesiones duras. Dos o tres días suaves entre una sesión intensa y tu tirada larga.
  • Descarga más a menudo. Muchos corredores veteranos se sienten mejor con una semana más suave cada dos o tres semanas, en lugar de cada cuatro.
  • Cuida tu sueño. Es durante la recuperación cuando tu organismo se adapta al entrenamiento.
  • Aumenta la carga con suavidad. Las lesiones vienen sobre todo de subidas bruscas de volumen o de intensidad, por ejemplo al volver a los ritmos de hace quince años.

Un cansancio que dura varios días, un rendimiento que baja pese al entrenamiento, dolores que vuelven al mismo sitio: todas son señales para levantar el pie. Un dolor persistente debe valorarlo un profesional sanitario.

Ejemplo de semana tipo para un corredor de 60 años

Perfil: un corredor habitual y sano que corre tres veces por semana y prepara un 10 km o una media maratón. Es un ejemplo para adaptar a tu nivel y a tus sensaciones.

DíaSesión
LunesFuerza y equilibrio, 30 min
Martes20 min de calentamiento progresivo + técnica de carrera y 3 progresivos, luego 4 × 4 min a esfuerzo sostenido (duro pero controlado) con 3 min de trote, 10 min de vuelta a la calma
Miércoles1 h de bici suave, o descanso
Jueves40 min de rodaje suave + 5 rectas sueltas, y después 20 min de fuerza y equilibrio
ViernesDescanso
SábadoDescanso o caminata a buen ritmo
DomingoTirada larga de 1 h a 1 h 15 a ritmo suave

Para una preparación completa, echa un vistazo a nuestro plan de entrenamiento de media maratón o a nuestro plan de entrenamiento de trail, y usa nuestra herramienta para predecir tu marca y fijarte un objetivo realista.

Errores frecuentes a partir de los 60

  • Eliminar toda la intensidad por prudencia.
  • Solo correr, sin ningún trabajo de fuerza ni de equilibrio.
  • Mantener el mismo ritmo de semanas de carga que a los 40.
  • Volver a los ritmos de antes tras un parón largo.
  • Ignorar un dolor que reaparece, esperando que se pase corriendo.

Preguntas frecuentes sobre correr a partir de los 60

¿Se puede empezar a correr a los 60?

Sí. Empieza alternando caminar y correr durante 20 a 30 minutos, tres veces por semana, y alarga poco a poco los tramos de carrera. Es recomendable una revisión médica antes de empezar, sobre todo si eras sedentario. Nuestra guía para empezar a correr detalla las primeras semanas.

¿Se puede seguir corriendo un maratón después de los 60?

Sí, si tienes una base de resistencia sólida y tu cuerpo asimila bien el volumen. Prevé una preparación más larga, semanas de descarga más frecuentes y trabajo de fuerza durante todo el plan.

¿Cuántas veces por semana correr a los 60?

Tres salidas a correr por semana van bien a muchos corredores, complementadas con bici o natación y dos sesiones de fuerza. Un corredor muy experimentado puede hacer más si recupera bien.

¿Hay que calcular la frecuencia cardiaca máxima con la fórmula 220 menos la edad?

Es una referencia muy aproximada, que puede equivocarse en 10 pulsaciones o más. Para ajustar tus sesiones, es mejor fiarte de una prueba de esfuerzo, de un test de campo o de tus sensaciones.

Conclusión

Correr a partir de los 60 consiste en conservar lo que funciona y ajustar el resto. Mantén una sesión de intensidad bien preparada, convierte la fuerza y el equilibrio en una cita fija, espacia más tus sesiones duras y complementa con deportes de bajo impacto. Envejecer es inevitable, pero la regresión no es una fatalidad: tu objetivo es llegar a ser el mejor corredor posible a tu edad y seguir disfrutando de correr durante mucho tiempo.

Si quieres repasar las bases, lee nuestro artículo sobre correr a partir de los 50.

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Fuentes

Romain Adam
Romain Adam

Maratoniano (2h32) y dos veces finisher del UTMB (27 h), Romain comparte su experiencia para ayudar a corredores de todos los niveles a progresar y transmitir lo que la carrera le ha aportado.

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