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Bigorexia: cuando el running y el entrenamiento se vuelven adicción

Corredor entrenando en pista, reflejando bigorexia y adicción al running y al entrenamiento deportivo.La adicción al deporte está considerada oficialmente una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2011. A esto se le llama bigorexia. ¿Es grave, doctor?

La adicción al deporte, una dependencia cada vez más frecuente

Para algunos deportistas, tanto profesionales como amateurs, el deporte puede convertirse en una adicción, al nivel de una droga. Ya sea para ganar masa muscular, preparar una carrera, mejorar el rendimiento en running o simplemente para desconectar, cualquiera puede caer en este círculo vicioso. Llega un punto en el que el deportista ya no sabe vivir sin sus sesiones y sus actividades físicas favoritas.

Se puede decir que estás “atrapado” por la bigorexia cuando el deporte pasa por encima de todo, perjudicando tu vida social y profesional, y cuando sigues entrenando incluso estando lesionado.

Todas las personas con bigorexia pueden ponerse en riesgo. Porque el deporte es bueno para la salud, pero hay que encontrar el equilibrio entre entrenamiento, recuperación y vida diaria.

La bigorexia suele empezar como una dependencia psicológica y, con el tiempo, puede volverse también física. Al terminar el entrenamiento, el cuerpo libera la famosa hormona de la felicidad, la endorfina. Si sientes que necesitas tu dosis diaria sí o sí, ahí tienes una señal de alarma.

Bixente Lizarazu, el bigoréxico más famoso

Bixente Lizarazu, campeón del mundo de fútbol en 1998, confesó padecer bigorexia. Una “enfermedad” que asume sin rodeos:

«Es mi pasión, lo que me sienta bien. He encontrado mi equilibrio así. Ha sido mi brújula toda la vida. Es verdad que soy un poco excesivo. Está esa bigorexia, lo sé. Pero prefiero tener esta enfermedad, entre comillas, antes que otras adicciones. Simplemente, tengo que saber gestionarla.»

Hoy en día, este exfutbolista practica distintos deportes como surf, vela, buceo, artes marciales, footing, tenis y, por supuesto, fútbol.

Salir de la bigorexia

Como ocurre con cualquier adicción, un deportista con bigorexia puede volverse más irritable. Muchas veces son tus personas cercanas las primeras en avisarte de que estás cruzando la línea. Cuando pierdes tu equilibrio personal y dejas de escuchar tus sensaciones, también puede aparecer una bajada de rendimiento.

La adicción al deporte puede ser perjudicial para la salud cuando ya no escuchas las señales de tu cuerpo y los avisos de alerta: fatiga crónica, tendinitis, roturas musculares, y el temido sobreentrenamiento.

Una forma de parar a tiempo, especialmente para nosotros los corredores, es dejar de medirlo todo y de compararte constantemente con el tracking GPS, y desconectarte de Strava durante un tiempo. Luego, vuelve a la esencia del running: escuchar tus sensaciones y correr en armonía contigo mismo y con la naturaleza.