Elegir unas buenas zapatillas para una carrera parece importante, casi inevitable. ¿Te imaginas tomar la salida de una carrera en ruta descalzo? Y ya no digamos de un maratón…
Sin embargo, hace un poco más de 50 años, un atleta se lanzó a correr 42,195 km descalzo, y no precisamente en una carrerita de pueblo, no. Lo hizo en los Juegos Olímpicos, los de Roma en 1960.
¿Su nombre? Abebe Bikila. Este corredor etíope toma la salida del maratón olímpico sin zapatillas, ante miradas incómodas y sonrisas burlonas del público, de los “expertos” y, a veces, incluso de otros atletas.
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La sorpresa Abebe Bikila en los JJ. OO. de Roma
La leyenda cuenta que, allí mismo, Bikila probó varios pares de zapatillas, pero ninguno le iba bien, algunas incluso le provocaban ampollas.
Antes del disparo de salida, Abebe Bikila no figuraba en la lista de favoritos. Su mejor marca, 2h21 en altitud, se consideraba irreal por los especialistas, les parecía sencillamente una locura.
Se da la salida y, desde los primeros kilómetros, se escapa un grupo donde está el etíope y el favorito de la prueba, el marroquí Rhadi Ben Abdesselam. Los dos hombres no se separan hasta el kilómetro 41, el punto que Abebe Bikila había elegido para lanzar su ataque.
La llegada en Roma, todo un símbolo
Un lugar cargado de simbolismo, porque allí se alzaba el obelisco de Axum, llevado desde Etiopía por las tropas italianas durante el asalto ordenado por Mussolini un cuarto de siglo antes.
Bikila cruza la meta como vencedor, descalzo, con récord del mundo por un segundo: 2h15’16. Entra en la historia como el primer atleta del Este de África en ganar una medalla olímpica.
Después de la carrera, dirá con enorme modestia: «En la Guardia Imperial hay muchos otros corredores que podrían haber ganado en mi lugar». Y añadirá: «Quería mostrarle al mundo que mi país, Etiopía, siempre ha ganado con determinación y heroísmo».
Un nuevo hito olímpico para Abebe Bikila en Tokio 1964
Abebe Bikila siempre entrenaba descalzo, y así se le formó una gruesa capa de callosidad bajo el arco plantar. Para él, correr descalzo no era más doloroso que correr con zapatillas.
Cuatro años más tarde, la leyenda continúa. Lo operan de una apendicitis aguda 35 días antes de ganar el maratón olímpico de Tokio (2h12’11, récord del mundo otra vez). Esta vez, eso sí, con unas zapatillas en los pies…
Fallece el 25 de octubre de 1973 en Addis Abeba, dejando una huella enorme en la historia olímpica y en Etiopía.
Una historia para disfrutarla a cada paso 😉
Sus hazañas olímpicas en vídeo: