
Cuando Xuane Nguyen se planta en la línea de salida de la Backyard Ultra des Barjots, sabe que le espera una aventura fuera de lo común.
Lo que todavía no imagina es que pasará casi tres días corriendo prácticamente sin parar, que encadenará 66 vueltas de 6,706 km y que sumará un total de 443 kilómetros antes de detenerse.
Un rendimiento impresionante que resume a la perfección lo que hace tan especial a la Backyard Ultra: aquí no hay una distancia fijada de antemano. No hay una meta que alcanzar. Solo una pregunta: ¿cuántas veces serás capaz de volver a salir?
Tabla de contenido
Backyard Ultra: la carrera donde gana el último en pie
Ideada por Lazarus Lake, también creador de la mítica Barkley, la Backyard Ultra se basa en una regla sencilla: cada hora, los participantes toman la salida de un bucle de 6,706 kilómetros. Para seguir en juego, hay que completar la vuelta antes de que termine la hora. Al regresar al campamento base, el tiempo restante se aprovecha para comer, hidratarse, cambiarse o intentar recuperar.
Luego empieza una nueva hora.
Y una nueva vuelta.
Hasta que solo queda un corredor capaz de volver a salir.
Este formato cambia por completo la forma de entender la carrera a pie: la velocidad pasa a un segundo plano, lo que cuenta es la capacidad de aguantar, gestionar el esfuerzo y sostener el rendimiento durante horas.
«Al principio, parece que es fácil»
Es una de las trampas clásicas de la Backyard Ultra.
Las primeras vueltas pueden parecer casi inofensivas para un corredor de trail acostumbrado a la larga distancia. El ritmo es moderado, el avituallamiento está cerca, el cuerpo va fresco.
Sin embargo, como explica Xuane, la dificultad no está en las primeras horas. Aparece poco a poco, a menudo cuando se acumulan la fatiga, la falta de sueño y los dolores musculares.
La Backyard Ultra es una disciplina en la que cada pequeño error termina pasándote factura decenas de horas después.
Correr 443 kilómetros: cuestión de gestión, ante todo
Cuando escuchas la cifra de 443 kilómetros, lo primero que imaginas es una capacidad física extraordinaria.
Y sí, el nivel de resistencia importa. Pero el resultado de Xuane se explica sobre todo por su capacidad de gestionar el esfuerzo. En una Backyard Ultra, salir demasiado rápido no da ninguna ventaja, al contrario. Los mejores corredores buscan constantemente ahorrar energía corriendo a un ritmo cómodo, evitando esfuerzos innecesarios, optimizando cada avituallamiento y anticipando lo que necesitarán en las horas que vienen.
Vuelta tras vuelta, la carrera se convierte en un ejercicio permanente de autocontrol.
El sueño: el rival invisible
Después de una noche en blanco, a la mayoría ya nos cuesta mantener la concentración. Ahora imagina correr durante dos noches seguidas…
Uno de los aspectos más fascinantes del relato de Xuane es, precisamente, la gestión del sueño. En una Backyard Ultra, cada minuto vale oro. ¿Conviene aprovechar unos minutos para dormir? ¿Es mejor mantenerse despierto? ¿Cómo recuperar lo suficiente antes de la próxima salida?
Estas preguntas acaban siendo más importantes que el propio ritmo de carrera. La diferencia se decide, entonces, en la capacidad de seguir adelante pese a la falta de sueño.
Una aventura tan mental como física
Con el paso de las horas, la Backyard Ultra deja al descubierto otra verdad: las piernas no siempre son el factor limitante.
Xuane cuenta cómo el objetivo va cambiando poco a poco. Al principio, a veces piensas en una distancia, luego piensas en la siguiente noche. Después, piensas solo en la próxima vuelta y, más tarde, en la próxima salida. La carrera se va troceando en metas cada vez más pequeñas.
Esta capacidad de mantenerse enfocado en el presente suele ser lo que permite continuar cuando el cuerpo empieza a mandar señales de cansancio.
Un ambiente único en el mundo del trail
Paradójicamente, la Backyard Ultra es una de las carreras más competitivas y a la vez más cercanas que existen. Los rivales comparten el mismo campamento base, se cruzan cada hora y viven las mismas dificultades.
Y cuanto más avanza la prueba, más se refuerza el respeto mutuo entre quienes siguen en carrera, porque todos saben que el rendimiento del otro también alimenta su propia aventura. Para batir un récord o alcanzar distancias excepcionales, hace falta que los demás también sigan volviendo a salir.
Esta dinámica crea una atmósfera única que muchos participantes describen como adictiva.
Lo que nos enseña la experiencia de Xuane
Más allá de los 443 kilómetros recorridos, la historia de Xuane deja varias lecciones universales. La primera es que los grandes resultados rara vez se construyen a base de heroicidades constantes. Suelen nacer de una acumulación de decisiones acertadas y simples:
- salir con prudencia;
- alimentarte de forma regular;
- aceptar bajar el ritmo;
- mantenerte concentrado en el siguiente paso.
La segunda lección es mental. Una Backyard Ultra no te pide creer que todo será fácil. Te exige aceptar que llegarán momentos duros y seguir adelante a pesar de ellos.
Y por último, recuerda que la resistencia suele ser menos una cuestión de velocidad y más una cuestión de paciencia, estrategia y constancia.
¿Por qué la Backyard Ultra atrae a cada vez más trail runners?
El éxito creciente de las Backyard Ultra probablemente no sea casualidad. En un mundo donde todo se mide en cronos y clasificaciones, este formato propone otra forma de entender el rendimiento, ya no se trata solo de correr rápido, sino de gestionar la energía, el sueño, las emociones y la motivación durante, a veces, varios días.
La Backyard Ultra no es solo una carrera, es una exploración de tus propios límites. Y a veces, como demostró Xuane con su gesta, esos límites están mucho más lejos de lo que imaginas.
Este artículo es un extracto del episodio “Backyard Ultra : el formato que empuja a los corredores hasta sus límites, con Xuâne Nguyen” del pódcast BPM by RunMotion Coach.